EL TRABAJO NOS DIGNIFICA.
En él nos movemos y existimos; y somos para hacer la voluntad de Dios. Saber que El confía en mí, para dar vida a los hombres y mujeres, a través de la vida eterna Esta es la vida eterna, conocerte a ti al único Dios verdadero. Jesucristo nuestro Señor, tiene tantos sueños en su corazón; y platica de esos sueños que anhela ver; al hombre feliz, da su confianza ante mi debilidad; para transmitirlos su amor por la hermosa fe. Habla al hombre y mujer de hoy, para decirle que él tiene la vida para ti y tu descendencia. Implora al hombre que escoja la vida. Pues la vida te dará esa abundancia a tu corazón de amor y fidelidad; a la perseverancia a la vida eterna; en el mundo necesitado de caridad, respeto, y dignidad humana.
La sociedad, es tejida por hombres y mujeres, que todos los días buscan en el periódico un empleo, no encuentran opciones de trabajo y consultan hasta los horóscopos; y llega la desesperación, la frustración, de ¿Cómo? mantener un hogar. El trabajo nos dignifica, al poner los talentos en función de los demás; es una entrega de responsabilidad y generosidad; nos hace crecer para sostener una familia, buscando el bien común mediante la solidaridad. Algunos hombres toman el camino de emigrar hacia otro país; donde su vida está en peligro, sus derechos humanos no son respetados, buscando un salario, que no encuentra ese reposo a su fatiga. Trabajan para no vivir dignamente; duermen para no descansar y despiertan para no disfrutar de la vida, ni de la familia, no convivir con sus hijos, el esposo ó la esposa.